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sábado, 23 octubre, 2021

Visita virtual a la Muralla Romana de Zaragoza

Dentro de la labor de difusión de los restos arqueológicos desarrollada por el Ayuntamiento, se ha elaborado una visita virtual a la muralla romana que permite un acceso fácil al conjunto de vestigios de la misma, tanto a los visibles en superficie como a los que se conservan bajo viales o en sótanos y locales, de difícil acceso al público general, y en especial de personas con movilidad reducida.

Será accesible a través de la página web municipal   y, en breve, a través de un sistema de códigos QR que permitirá acceder a ella desde diversos dispositivos móviles como Smartphones y tablets.

Esta visita, a través de fotografía 360 grados, plantea un recorrido por el trazado de la muralla romana que ha quedado reflejado en el callejero actual de Zaragoza en las actuales Avenida de César Augusto, Coso y Paseo Echegaray y Caballero, unos 2650 metros lineales que abarcan una superficie de 44 hectáreas.

Hay que señalar que este trazado corresponde a la segunda etapa constructiva de la muralla, fechada a mediados del siglo III d.C., y que existe una fase anterior, entre finales del siglo I y mediados del III d.C., que se cree sería mayor extendiéndose hasta el Huerva y englobando los restos del denominado «barrio oriental», aproximadamente en el actual barrio de San Agustín.

El recorrido interactivo incluye fotografías y filmaciones en alta resolución, acompañadas por breves textos explicativos que, de forma fácil e intuitiva, ofrecen una visión del estado de conocimiento actual sobre la muralla romana explicando su estructura, trazado y cronología, además de recoger información sobre su evolución histórica. Además se recoge información sobre cada uno de los tramos conocidos, tanto los más espectaculares y que constituyen un referente en el viario de Zaragoza (San Juan de los Panetes-La Zuda y monasterio del Santo Sepulcro), como los conservados en viales o en sótanos y locales, y aquellos que han podido ser documentados pero que no se conservan en la actualidad.

Desde 1981 el Ayuntamiento de Zaragoza ha desarrollado una importante labor arqueológica, plasmada en unas 400 intervenciones de todo tipo realizadas tanto en la ciudad como en su término municipal y en la que se ha llevado a cabo la investigación, custodia y conservación de los vestigios aparecidos. 

Hasta hace unos pocos años el conocimiento que se tenía de la muralla romana se reducía a los tramos que se conservaban semiocultos en el monasterio de Canonesas del Santo Sepulcro y el conjunto de San Juan de los Panetes. Desde mediados de los años 70 del siglo XX, la práctica sistemática de excavaciones arqueológicas en el casco urbano de Zaragoza, gran parte de ellas realizadas por equipos municipales, ha sacado a la luz un buen número de restos, muchas veces mínimos y otros de una gran entidad, que han contribuido al estudio y conocimiento de la muralla de Caesaraugusta.

En la actualidad se conocen 42 tramos de la muralla romana, de los que se ha actuado arqueológicamente en 30 y sobreviven otros 30, aunque no siempre se trata de los mismos sobre los que se ha actuado.

De estos tramos dos tienen carácter monumental, los ya mencionados de San Juan de los Panetes-La Zuda y Convento del Santo Sepulcro, que juntos suman algo más del 5% del perímetro original del recinto, y a ellos hay que añadir otros restos de menor entidad conservados bajo la calzada de algunas calles (Galo Ponte, Alfonso I, Mártires, Don Jaime I, San Vicente de Paúl, San Jorge y Salduba) y otros, de mayor trascendencia, que se conservan en los bajos de edificios de titularidad pública o privada, como César Augusto 52-54, Coso 33-39, Mártires 2, Coso 99 y 101 o Paseo Echegaray 152-154 entre otros.

Si bien el diseño original de la muralla es romano, a lo largo del tiempo fueron continuas las obras de mantenimiento y reparación, incluso de reconstrucción completa de algún tramo, especialmente en época musulmana, por lo que la parte original que podemos ver actualmente se reduce por lo general a las primeras hiladas de sillares. La muralla romana se mantuvo como principal defensa de la ciudad hasta la construcción de la muralla de ladrillo o rejola, a mediados del siglo XIV. Una vez perdida su función defensiva la muralla queda oculta en el caserío de la ciudad, a la vez que es utilizada como cantera de piedra para obras públicas, sobre todo el Puente de Piedra, pero también para edificios privados.

 

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