El Paseo de la Independencia de Zaragoza se transformó este sábado en un escenario mitológico con el espectáculo Aquiles y Quimera, una de las propuestas más innovadoras del Día de San Valero 2026, que reunió a unas 30.000 personas en pleno centro de la ciudad.
Un espectáculo monumental en el corazón de Zaragoza
La programación especial del Día de San Valero vivió uno de sus momentos más multitudinarios con la experiencia cultural Aquiles y Quimera, un montaje de gran formato que convirtió el Paseo de la Independencia en un escenario épico al aire libre. La propuesta, impulsada por el Ayuntamiento de Zaragoza, ha supuesto una de las grandes novedades de esta edición de 2026 dedicada al patrón de la ciudad.
El espectáculo es fruto de la fusión de dos montajes creados por La FAM Teatre, compañía castellonense especializada en teatro de calle y títeres monumentales. Durante una hora, música, iluminación escénica, fuego, humo, confetti y pirotecnia se integraron en un relato mitológico diseñado específicamente para el espacio urbano.
A las 18.00 horas, las dos figuras protagonistas realizaron una salida simultánea desde los extremos del recorrido: Aquiles partió desde la Plaza de Aragón y Quimera desde la Plaza de España. El público, formado en gran parte por familias, acompañó el avance de los personajes, transformando una de las zonas más icónicas de Zaragoza en un espacio mágico y envolvente.
Un relato mítico adaptado al espacio urbano
La propuesta escénica se estructuró en un relato simbólico dividido en cinco escenas, que acompañaron el despertar, el avance y el encuentro de los dos titanes. Entre efectos de luz, bengalas y música en directo, Aquiles y Quimera protagonizaron un intenso cara a cara cargado de tensión dramática.
El momento culminante llegó cuando Quimera lanzó fuego y Aquiles le cedió el paso, dando inicio a un recorrido conjunto por el centro de la ciudad. El espectáculo concluyó con una imagen monumental en el espacio final, donde cañones de confetti, serpentinas y pequeños efectos pirotécnicos despidieron a los personajes ante el público, que posteriormente pudo fotografiarse con ellos.
Las figuras de Aquiles y Quimera
Quimera, inspirada en la criatura mitológica hija de Tifón y Equidna, simboliza la lucha del ser humano contra fuerzas que no logra controlar, una metáfora contemporánea sobre el poder desmedido y la tecnología. Aquiles, héroe legendario de la Guerra de Troya, irrumpió en Zaragoza con más de cinco metros de altura y cerca de 800 kilos de peso, alterando el ritmo cotidiano del centro y fascinando por su presencia imponente.




